Túnez.- Unidades especiales de la lucha antiterrorista en Túnez desmantelaron un refugio utilizado por elementos yihadistas como taller de fabricación de explosivos caseros en las montañas de Kasserine, región situada al oeste del país y limítrofe con Argelia, informó el ministerio tunecino del Interior.

Los agentes se incautaron de 23 kilogramos de trilita, además de una importante cantidad de nitrato de amonio que fueron neutralizados por el servicio de ingenieros militares.

El pasado 3 de febrero cuatro soldados murieron después de que explotara una mina artesanal en la montaña de Mghila, una zona de exclusión militar situada entre las regiones de Kasserine y Sidi Bouzid (centro), durante una operación de búsqueda de elementos terroristas.

Los grupos yihadistas Jund al Jilafa (Soldados del Califato), afín al Estado Islámico (EI), y la brigada Okba Ibn Nafaa, rama local de la organización terrorista Al Qaeda, se han instaurado en esta zona montañosa limítrofe con Argelia e instalan multitud de minas para atacar a las fuerzas de seguridad.

Las autoridades tunecinas desarticularon en 2020 al menos 33 células yihadistas y detuvieron a un total de 1.020 individuos por pertenecer a organizaciones terroristas. Asimismo llevaron a cabo 48 operaciones en las que eliminaron a nueve supuestos terroristas, mientras que otras 876 personas comparecieron ante el tribunal especializado en la lucha antiterrorista y el crimen organizado, de las cuales 112 fueron condenadas a prisión.

Según el prestigioso grupo de análisis «The Soufian Group», Rusia es el principal país de procedencia de los combatientes extranjeros que se sumaron a la organización Estado Islámico, seguida de Arabia Saudí, Jordania y Túnez.

Este último país, donde se calcula que se han unido al EI unos 5.000 combatientes, sufrió en 2015 una cadena de atentados yihadistas que mataron a 72 personas, 60 de ellas turistas extranjeros.

Los ataques armados contra la Guardia Nacional tunecina se han multiplicado en los últimos dos años, en especial en la región de Kasserine, en la frontera con Argelia, una zona montañosa en la que grupos armados de Túnez y de otras zonas del Sahel se han instaurado a raíz de las «primaveras árabes».

Túnez se encuentra bajo el estado de emergencia ininterrumpidamente desde noviembre de 2015 tras el atentado yihadista que costó la vida de doce miembros de la Guardia Presidencial en la capital.