Inició una demanda contra la prefectura de Osaka por considerar que la disposición violó sus libertades individuales.

Una exestudiante de un colegio de la ciudad japonesa de Osaka presentó una demanda contra el Gobierno local, por haber sido obligada a teñirse el cabello de negro mientras asistía a la escuela, ya que su color natural no cumplía con los requisitos. Por eso, la Justicia ordenó que se le compensara con 330.000 yenes (unos 3.100 dólares), aunque no calificó como ilegales las acciones de la institución, publican medios locales.

La demandante, de 21 años, ingresó al Prefectural Kaikufan High School en abril del 2015, y desde entonces se le indicó en reiteradas oportunidades que debía teñir su cabello marrón. De acuerdo con la presentación realizada en octubre del 2017, por la que reclamó un resarcimiento de 2,2 millones de yenes (unos 20.900 dólares), las regulaciones de la institución prohíben a los estudiantes hacerse la permanente, teñirse, decolorarse o colocarse extensiones.

Incluso, afirmó que le prohibieron asistir a clases o realizar viajes porque «su cabello no estaba lo suficientemente teñido de negro». Por eso, la joven sufrió traumas emocionales y hasta dejó de asistir al colegio.

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En su fallo, la Justicia recordó situaciones en las que el colegio le quitó el lugar en el aula y hasta borró su nombre de la lista de clases, decisiones que se extendieron durante cinco meses, pese a las quejas de la alumna.

«Tales actos deprimieron a la estudiante y construyeron una creciente sensación de desconfianza», detalla el fallo, que acusó a la institución de no haber considerado el «impacto psicológico» de sus medidas. Además, aseguró que las normas «carecían de una seria legitimidad».

La legalidad de la medida

Uno de los puntos analizados durante el proceso judicial fue si las normas sobre el cabello impuestas por la escuela tenían una base legal. La demandante aseguró que se trata de decisiones individuales, por lo que las regulaciones violan el derecho a la libertad individual, que está garantizado por la Constitución. 

Por su parte, el Gobierno de la prefectura de Osaka expuso que las normas tienen un propósito educativo legítimo, ya que buscan restringir los peinados llamativos y, por lo tanto, dirigir los intereses de los alumnos al estudio y a los deportes y evitar que cometan actos delictivos.

En este punto, la Justicia aceptó los argumentos de la defensa, que con base en fallos anteriores daban a las escuelas la potestad de decidir sobre las regulaciones internas. Además, consideró que el control sobre el peinado y el color del cabello de los estudiantes «no es ilegal».