Las zonas comerciales más céntricas de ciudades como Madrid o Málaga han registrado grandes concentraciones de personas, mientras las autoridades alertan de la situación «crítica» que se avecina.

El encendido del alumbrado navideño y las ofertas del ‘Black Friday’ suelen dar, a finales de cada noviembre, el pistoletazo de salida a la campaña comercial de Navidad en las distintas ciudades de España, lo que eleva considerablemente la afluencia de gente a los centros neurálgicos del consumo, generando aglomeraciones que, en una situación normal, no tienen nada de extraño.

Sin embargo, este año, en el peligroso contexto de la pandemia de coronavirus, esas aglomeraciones en torno a la actividad comercial han sido prácticamente idénticas a las de cualquier otro.

El resultado: indignación en las redes sociales contra el comportamiento imprudente de quienes participaron en ellas y preocupación ante los efectos que puedan tener de cara a un nuevo repunte de contagios. 

En grandes ciudades españolas, como Madrid o Málaga, se han registrado a lo largo de este fin de semana concentraciones masivas de personas en las que a ratos ha sido imposible mantener la distancia de seguridad necesaria para garantizar cierto control sobre la propagación del virus.

El de Madrid ha sido el caso más llamativo:

En cierto momento de la tarde del sábado, la Policía Municipal de Madrid tuvo que intervenir para cortar temporalmente el acceso peatonal a la céntrica Puerta del Sol, dado el altísimo número de transeúntes congregados en la zona.

En Málaga, cuya céntrica calle Larios es famosa a nivel nacional por el espectacular alumbrado navideño con el que se engalana cada año, también ha cundido la preocupación por las aglomeraciones registradas.

Mensajes contradictorios 

En la mañana de este lunes, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha advertido de que este tipo de comportamientos comprometen el control de la propagación del virus y que la región podría «volver atrás» en su situación epidémica. «No nos podemos permitir una tercera ola», dijo el edil en una entrevista con el canal La Sexta.

Sin embargo, Martínez-Almeida no recomendó directamente reducir la afluencia a las zonas en las que se han registrado las aglomeraciones. «Mi consejo no es que no vayan al centro, sino que respeten las normas», dijo exactamente.

En cambio el consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Enrique Ruiz Escudero, sí instó a los ciudadanos no solo a «evitar aglomeraciones», sino «evitar también las calles comerciales«.

Mucha menos preocupación mostró al respecto el vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio Aguado, que prefiere «que la gente esté en la calle a que esté en casa, que es donde se producen los contagios».

«No estoy preocupado», dijo Aguado, que calificó las aglomeraciones en el centro de Madrid como «imágenes normales en Navidad».

En el caso de Málaga, las autoridades locales han negado directamente que se hubieran producido aglomeraciones, a pesar de las imágenes ampliamente difundidas en las redes sociales y en los medios de comunicación.

En declaraciones a la Cadena Ser, la concejala de Fiestas del ayuntamiento malagueño, Teresa Porras, defendía que «no se ha producido ninguna aglomeración» en la ciudad. «Había más gente que cualquier día normal, pero aglomeraciones como años anteriores en absoluto», insistió la concejala.

Entre la segunda y la tercera ola

Mientras las recientes imágenes de los centros urbanos masificados alientan el temor a una posible tercera oleada de contagios coronavirus, España lucha aún por dar por terminada la segunda. 

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Por el momento, el país asiste a un muy paulatino descenso de sus cifras de contagios, muertes y ocupación hospitalaria. En la última actualización de datos, correspondiente al pasado viernes, el Ministerio de sanidad contabilizaba más de 10.000 contagios y casi 300 fallecimientos en un solo día. 

Desde el Gobierno español, aún estudian con qué restricciones van a tratar de mantener a raya la pandemia durante las próximas fiestas navideñas, y alternan las recomendaciones de extremar la precaución con mensajes algo más optimistas sobre el advenimiento de un plan de vacunación que, en palabras del presidente, Pedro Sánchez, ya permite «vislumbrar el fin de la pandemia«. 

Sin embargo, el mandatario rebajó considerablemente ese optimismo al reconocer este mismo sábado que el país pasará a «una etapa crítica de la pandemia coincidiendo con las primeras vacunas masivas», con lo que además parecía estar asumiendo un inevitable impacto negativo de las Navidades en la evolución de la crisis sanitaria.