Ginebra.- Los casos de ciberocupación han llegado a los 50.000, tras un aumento de denuncias que ha coincidido con la necesidad de utilizar más internet para el teletrabajo, los estudios, para las compras y el ocio durante la pandemia.

La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) dijo hoy que esa cifra se alcanzó tras haber registrado un aumento de denuncias (11 %) por ciberocupación entre enero y octubre pasado con respecto al mismo periodo de 2019.

En los primeros diez meses de este año, la OMPI abrió 3.405 expedientes a partir de denuncias presentadas por propietarios de marcas de todo el mundo por el uso abusivo de las mismas en nombres de dominio de internet.

El fenómeno, que nació a finales de los años noventa, se ha reforzado debido a que una parte significativa de la población mundial se ha pasado al teletrabajo y a que la dependencia de los negocios y de los consumidores con respecto a internet ha aumentado.

Esto explica que la OMPI haya tenido un incremento del número de nombres de dominio registrados, sea para emprender nuevos negocios o promocionar productos, pero también para difundir informaciones erróneas o faltas, señaló en un comunicado.

En algunos casos los nuevos nombres de dominio registrados han sido también utilizados para actividades ilegales o el fraude, que una vez detectadas han dado con el cierre del dominio.

El director del centro de arbitraje y mediación de la OMPI, Erik Wilbers, comentó que con un mayor número de personas online durante la pandemia, los ciberocupantes encuentran «más puntos que atacar».

Al mismo tiempo, los propietarios legítimos de las marcas están utilizando más internet para reforzar su promoción y ventas en línea, una tendencia que se agudizó durante los periodos de confinamiento por los que han pasado gran parte de países en todo el mundo.

Cualquier nombre de dominio (como .com en el ámbito comercial o .es, en los dominios nacionales) puede ser protegido de un mal uso llevando el caso a la OMPI.

Los 50.000 casos que se han revisado en las últimas dos décadas han correspondido a 91.000 nombres en dominio y han involucrado a demandantes y demandados de 180 países.

En los casos en los que la Organización ha determinado que hubo práctica de ciberocupación, lo que implica un registro y uso de mala fe, el nombre de dominio ha sido transferido al legítimo dueño.