El sitio donde fue realizado el hallazgo es clave para comprender la extinción gradual de los neandertales en Europa, según concluyeron los investigadores.

Un grupo de investigadores italianos de las Universidades de Bolonia y Ferrara han encontrado un diente de leche en la región del Véneto, que da testimonio de uno de los últimos neandertales en Italia. Este pequeño diente canino pertenecía a un niño de entre 11 y 12 años que vivió en esa zona hace unos 48.000 años.

Matteo Romandini, autor principal del estudio, publicado en la revista Journal of Human Evolution, explicó que la investigación, realizada por su equipo, «surge de la sinergia entre diferentes disciplinas y especializaciones».

«La arqueología de campo prehistórica de alta resolución nos permitió encontrar el diente; luego empleamos enfoques virtuales para el análisis de su forma, genoma, tafonomía y su perfil radiométrico. Siguiendo este proceso, pudimos identificar este diente como perteneciente a un niño que fue uno de los últimos neandertales en Italia», detalló el investigador.

Los científicos italianos analizaron el diente empleando métodos virtuales altamente innovadores.

«Las técnicas que empleamos para analizar el diente llevaron al siguiente descubrimiento: se trata de un diente de leche canino superior que perteneció a un niño neandertal, de 11 o 12 años, que vivió hace entre 48.000 y 45.000 años«, señalaron Gregorio Oxilia y Eugenio Bortolini, coautores del estudio.

«Según esta datación, este pequeño diente de leche es el hallazgo más reciente del período neandertal en el norte de Italia y uno de los últimos en toda la península».

El análisis genético reveló que el dueño del diente encontrado en Véneto era pariente, por parte de su madre, de los neandertales que habían vivido en Bélgica. De esta manera, el sitio en Véneto es un área clave para comprender la extinción gradual de los neandertales en Europa, según el equipo.

Stefano Benazzi, profesor de la Universidad de Bolonia y coordinador de la investigación, ha calificado el hallazgo de este pequeño diente como «extremadamente importante». «Esto es aún más relevante si tenemos en cuenta que, cuando este niño que vivía en Véneto perdió el diente, las comunidades de Homo Sapiens ya estaban presentes a 1.000 kilómetros de distancia en Bulgaria», destacó el experto.