El presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha reconocido este domingo en un mensaje televisado a la nación que la «dirección, el nombre, el color de piel» de una persona pueden reducir sus posibilidades de tener éxito en la sociedad francesa, subrayando la importancia de garantizar que todos puedan «encontrar su lugar», independientemente de su origen étnico o religión. Después de que las protestas por la muerte del afroamericano George Floyd en EE.UU. reavivaran el debate sobre el racismo en Francia, el mandatario prometió ser «intransigente» ante este problema social, así como ante «el antisemitismo y la discriminación».

Al mismo tiempo, Macron advirtió que el país «no borrará ningún rastro, ni ningún nombre, de su historia», de manera que no derribará estatuas de figuras controvertidas de la época colonial, como ha sucedido en varios otros países en las últimas semanas. 

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