EL NUEVO DIARIO, MOSCÚ.- El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, condenó este martes la toma del poder en Libia por parte del mariscal Jalifa Hafter, el hombre fuerte del país norteafricano al que el Kremlin apoyó en su enfrentamiento con el Gobierno de Trípoli.

“No aprobamos la reciente declaración de Fayez al Serraj (el jefe del Gobierno Nacional libio reconocido por la ONU) y tampoco aprobamos la declaraciones del mariscal Hafter de que decidirá unilateralmente cómo debe vivir el pueblo libio”, dijo Lavrov a la agencia Interfax durante una rueda de prensa telemática.

Hafter, que visitó dos veces Moscú este año para consultas con el Kremlin, anunció el lunes que el Consejo Militar que preside se dispone a asumir el control político del país.

Lavrov recordó que el presidente ruso, Vladímir Putin, ya se interesó durante la conferencia de enero pasado en Berlín sobre cuándo ambos bandos firmarían el alto el fuego acordado entre Hafter y Al Serraj.

“Entonces advertimos de que, sin el beneplácito de las partes (…), las opciones de que esos acuerdos alcanzados por actores externos sean viables eran pocas. Lamentablemente, eso se ha confirmado”, destacó el ministro ruso.

Con todo, subrayó que eso no es motivo para las “declaraciones agresivas” de Hafter y la renuncia al “diálogo interlibio” por parte de Al Serraj.

“Ni lo uno ni lo otro ayudan a encontrar un compromiso sólido, sin el cual es imposible salir de esta situación”, precisó.

Lavrov apoyó la declaración del presidente del Parlamento de Tobruk, Aguila Saleh, aliado de Hafter, quien abogó por un diálogo nacional encaminado a la creación de organismos de poder que representen por igual a las tres principales regiones libias: Tripolitania, Cirenaica y Fezzan.

El ministro ruso insistió en que los actores internacionales simplemente deben “alentar” a los bandos en conflicto a dialogar, y no imponer acuerdos a los libios.

Además, negó que Moscú tenga alguna ascendencia sobre Hafter y abogó por que el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, nombre lo antes posible a un enviado especial para Libia, cargo que está vacante desde hace más de un mes.