El volumen ha desatado las críticas hacia una industria a la que se acusa de querer lucrarse con la experiencia de aquellos a los que discrimina.

La recomendación de la diva televisiva estadounidense Oprah Winfrey a su club de lectura para que lean la novela ‘American Dirt’ ha levantado una gigantesca ola de críticas por parte de la comunidad latina, entre la que se incluyen la voces tanto de críticos literarios como de escritores.

‘American Dirt’, escrita por Jeanine Cummis, es una novedad editorial que ha gozado de una gran promoción en 2019, vendiéndola como la obra a leer en este recién comenzado 2020. Pero la máxima proyección de este trabajo se ha producido con su irrupción en el club de lectura de Winfrey, quien a través de las redes sociales dijo: «Como muchos de nosotros, he leído artículos de periódicos y he visto noticias de televisión y he visto películas sobre la difícil situación de las familias que buscan una vida mejor, pero esta historia cambió la forma en que veo lo que significa ser un migrante».

Este volumen de ficción relata la historia de la dueña de una librería mexicana que pierde a parte de su familia a manos de un cártel de la droga, emprendiendo una huída desde Acapulco hacia EE.UU. en compañía de su hijo de ocho años.

Pero la obra, alabada por parte de la crítica, ha resultado ser más que polémica. Tanto autores como críticos de ascendencia hispana han alzado sus voces contra ella, denunciando que se haya dado tanta publicidad a un libro escrito por una autora que no conoce de primera mano el drama de la migración, y que no se dediquen los mismos medios para promocionar otros trabajos de autores latinoamericanos.

Así lo ha expresado Esmeralda Bermúdez, cuya familia salió de El Salvador huyendo de la violencia. «Lo que sí veo: una industria del libro que está fuera de contacto –que rara vez apoya a los inmigrantes a contar nuestras propias historias–, ansiosa por ganar dinero de nuestro sufrimiento con una emoción barata y estereotípica», ha criticado en su cuenta de Twitter esta periodista de Los Ángeles Times, que lleva 17 años dedicándose a cubrir las historias de migrantes en EE.UU.

Otros críticos, como David Schmidt, lo han calificado como una pobre imitación y un malentendido sobre lo que es México, y ha afirmado que solo puede «rezar para que este libro no pase a la historia como ‘la gran novela de migrantes'». 

Schmidt opina que la novela es «ridículamente inexacta», que solo representa «fantasiosas imaginaciones de su autora estadounidense monolingüe» y que «promoverá la causa de la desinformación y los prejuicios». Así, censura desde la forma de escribir los nombres de los protagonistas principales (con grafías antiguas o traducciones imprecisas), hasta la utilización de «fetiches culturales más estereotipados» o la representación de México como «una nación unidimensional».

La apropiación cultural

En una nota incluida en el libro, la propia Cummins argumenta que le hubiera gustado que la obra fuese escrita por «alguien ligeramente más moreno» (‘slightly browner than me’), pero que después pensó «que si ella era la persona que podía ser un puente, ¿por qué no ser un puente?».

En este sentido, la controversia se centra en el hecho de que existen muchos otros trabajos literarios sobre el fenómeno de la migración escritos por hispanos que conocen de primera mano la problemática. Es el caso de la escritora mexicana Valeria Luiselli, autora de ‘Lost Children Archive’, volumen recomendado por el propio Barack Obama.

Luiselli, a propósito de ‘American Dirt’, comentó en Twitter que productores del programa de Oprah le preguntaron si podía recomendarles escritoras de ascendencia hispana. «Pero después me preguntaron si podía darles el contacto de alguna de las ‘personas ilegales’ con las que había trabajado para hablar con ellas. La conversación acabó allí», dijo la escritora en alusión a la utilización de la polémica palabra ‘ilegal’.

Banalización del drama

Las denuncias sobre el trato trivial del drama que padecen miles de familias que se ven obligadas a dejar sus países también han sido abundantes, y no solo en relación al contenido de la obra, sino también a su promoción.

La imagen de una fiesta de promoción de ‘American Dirt’ en la que los invitados cenaron con bloques de hormigón con alambre de espino a modo de centros de mesa, en alusión a la frontera con México, también se ha hecho viral en las redes durante los últimos días.

Precisamente, la imagen ha sido difundida por Myriam Gurba, escritora, podcaster y artista de origen mexicano, que también ha escrito una de las críticas más demoledoras sobre el polémico libro, que ha titulado ‘Pendeja, no eres Steinbeck’. En ella explica que una revista femenina rechazó publicar la crítica que le había solicitado sobre ‘American Dirt’ después de comprobar lo negativa que era. «El heteroromanticismo tóxico le da un arco al lodo y debido a que la mirada blanca mancha su prosa, Cummins posiciona a los Estados Unidos de América como un santuario magnético, un faro hacia el cual la cronología de la historia suena», sostiene en un texto en el que dice que la protagonista de la trama «percibe su propio país a través de los ojos de un turista estadounidense que agarra perlas».

Migrantes y raza a favor del márketing

Además, personas como la escritora Leah Rachel von Essen, han denunciado que los editores de Cummins han utilizado la propaganda y los recursos de marketing de su libro «para dar la impresión de que Cummins tenía acceso personal directo a la experiencia», cuando se publicitó que estaba casada con un inmigrante que al comienzo no tenía su documentación en regla, omitiendo, intencionalmente, según von Essen, que se trataba de un ciudadano irlandés, cuya experiencia migratoria es radicalmente diferente a la que se pretende reflejar en la novela.

Otro de los comentarios repetidos es la repentina ‘latinización’ de Cummins. Han sido muchos los que han rescatado declaraciones de esta autora de hace tan solo cuatro años en los que se definía como blanca. Ahora, a raíz de la promoción de su nueva obra, ha comenzado a autodenominarse latina, debido a que uno de sus cuatro abuelos provenía de Puerto Rico. De hecho, así se puede leer actualmente en su biografía de Twitter, en la que se define a sí misma como boricua.

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